La tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar. Hab. 2:14
A lo largo de la historia, Dios ha utilizado diferentes medios para llevar su mensaje al mundo. En tiempos bíblicos fueron los profetas, los apóstoles y los predicadores. Hoy, además de la predicación personal y los medios digitales, la literatura evangelística sigue siendo una herramienta poderosa para compartir la verdad.
Sin embargo, surge una pregunta importante: ¿qué características debe tener la literatura evangelística para el tiempo del fin?
La respuesta se encuentra en la Biblia. Si vivimos en los últimos días de la historia de este mundo, la literatura que distribuimos debe presentar con claridad el mensaje que Dios desea que las personas conozcan antes del regreso de Cristo.
El apóstol Pedro habló de la "verdad presente" (2 Pedro 1:12), una expresión que describe las verdades especialmente importantes para un momento determinado de la historia.
Hoy vivimos en el tiempo profético señalado por las Escrituras. Por esta razón, la literatura evangelística no debe limitarse únicamente a temas generales de fe y esperanza, aunque estos son importantes. También debe ayudar a las personas a comprender los acontecimientos que están ocurriendo y cómo prepararse espiritualmente para el regreso de Jesús.
Cristo declaró:
"Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin" (Mateo 24:14).
La misión de la literatura evangelística es colaborar en el cumplimiento de esta profecía.
La Biblia presenta un mensaje especial para los últimos días en Apocalipsis 14:6-12. Estos son los mensajes de los tres ángeles, proclamados a toda nación, tribu, lengua y pueblo.
El primer ángel llama a temer a Dios, darle gloria y adorarlo como Creador. También anuncia que la hora de su juicio ha llegado.
El segundo ángel advierte sobre la caída de Babilonia, símbolo de la confusión religiosa y del alejamiento de la verdad bíblica.
El tercer ángel contiene una solemne advertencia relacionada con la adoración falsa y la marca de la bestia, al mismo tiempo que describe a un pueblo fiel que guarda los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
La literatura evangelística para el tiempo del fin debe presentar estos mensajes con amor, claridad y fundamento bíblico. No se trata de producir temor, sino de conducir a las personas a Cristo y prepararlas para los acontecimientos venideros.
Toda publicación cristiana debe exaltar a Jesucristo como único Salvador.
El mensaje profético nunca debe separarse del evangelio. Las profecías tienen valor porque muestran el plan de Dios para salvar a la humanidad. La literatura debe llevar a las personas a estudiar las Escrituras, confiar en Jesús y obedecer su voluntad.
El apóstol Pablo escribió:
"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2 Timoteo 3:16).
Por esta razón, la Biblia debe ocupar el lugar central en cada folleto, revista, estudio bíblico o publicación misionera.
Dios ha confiado a su iglesia la responsabilidad de proclamar la verdad al mundo. La literatura permite que el mensaje llegue a lugares donde quizás nunca se escuche un sermón.
Por medio de una página impresa o digital, una persona puede conocer a Cristo, descubrir las verdades bíblicas y encontrar esperanza para el futuro.
Ellen G. White destacó repetidamente la importancia de la obra de publicaciones como un instrumento para difundir la verdad presente. En sus escritos señaló que las publicaciones deben llevar la luz de Dios a hogares y personas que de otra manera no serían alcanzadas. (Ver: El Colportor Evangélico).
La literatura evangelística para el tiempo del fin debe estar fundamentada en la Biblia, centrada en Cristo y enfocada en la verdad presente para nuestra generación. Debe proclamar el evangelio eterno y los mensajes de los tres ángeles, invitando a las personas a prepararse para el pronto regreso de Jesús.
Vivimos en una hora solemne de la historia. Más que nunca, el mundo necesita publicaciones que presenten claramente la verdad de Dios y conduzcan a hombres y mujeres a una relación personal con Cristo.
"Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo"
(Apocalipsis 14:6).